Había un niño tan pero tan feo que un día va donde la mama y le dice:
¿Mami tu me quieres?
Y la mamá le responde:
Si, mijito, pero sólo como amigos…
 

Esta gran sabiduria muestra como en ocasiones buscamos simplemente categorizar a la gente por ser “fea” o “bonita” cuando cualquier persona solo es un reflejo de lo que nosotros SOMOS.

Sí, así es. No hay hombres ni mujeres feas. Hay belleza y armonía siempre en todo a pesar de que lo que observemos no sea más que un condicionamiento social. Quién ha dicho que la supuesta fealdad no sea atrayente?No existe la dualidad belleza-fealdad y por tanto es un error siempre desear que todo llegue bonito porque lo feo no lo aceptaríamos. Francisco de Asis besaba leprosos porque veía en ellos la belleza.

Habia una vez un hombre ebrio que se asomaba por el cristal de un lujoso restaurante. El ebrio vagabundo miraba a un niño de 2 años cargado por su madre. La madre y el padre veian a un vagabundo sucio que hacia señas a su hijo, pero el niño reia y se regocijaba con él. Entonces los padres incomodos decidieron apurar a comer para irse lo antes posible. En el momento en que estaban afuera del restaurante y cuando el esposo fue por el auto, el niño comenzó a patalear para que lo bajaran.
Se fue el vagabundo y la señora quedo tambien con los ojos llorosos. Jamás habia visto el amor de dos almas que se unían con un abrazo de esa manera. Pudo sentir el amor que trasmitia su hijo y el hombre en ese abrazo.

Su madre lo solto un momento, y notó que el niño corría a los brazos del ebrio vagabundo y ambos se abrazaban de forma muy feliz y emocionada. La madre estaba impactada, no tenia palabras, pero el vagabundo abrazaba al niño con una ternura increible y el niño se sentia tambien feliz en los brazos de aquel hombre. Poco a poco el vagabundo fue apartando el niño de sus brazos y se lo entregó a su madre.

Cuando la madre recibio al niño notó los ojos llorosos del hombre y escuchó que este le decia

“Gracias señora, me acaba de dar el regalo más maravilloso de toda mi vida”

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Aquello que descartamos, es solo una parte nuestra que evitamos. No solamente abracemos lo que nos parece hermoso, abracemos TODO.


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