Cuenta una leyenda que a cierto Rey de la antiguedad se le dio la facultad de convertir TODO cuanto tocaba en oro. El rey Midas.Leí tantas veces ese cuento de niño que desde pequeño comencé a experimentar con ese poder que tanto me atraia.
Siendo niño me ocurría lo que a Midas y convertia algunos objetos en oro.. pero solo en algunas ocasiones. Mis padres dijeron que en esta vida debía dedicarme a cosas realmente importantes (que solo convertir todo en oro)  y por supuesto que obedecí. Mi poder  fue desapareciendo a medida que me convertia en adolescente, incluso, lo olvidé. En ocasiones cuando convertía una taza con cafe en oro, me sorprendía todavía, pero no le daba mucha importancia dado que estaba tan triste porque la muchachita que tanto me gustaba habia declinado mi ofrecimiento para bailar conmigo en el baile de graduación.

La vida me ofreció más experiencias que me alejaron de mi poder. Ahora recuerdo que efectivamente convertir más objetos en oro: un gato que era mi mascota, un reloj y una guitarra. Pero era completamente inconsciente de esa transformación debido a mi loca carrera por tocar la luna con mis manos, y tenerla junto a mi para regalarla a las chicas que me fascinaban.

 

 

 

 


Transcurrieron los años y cansado de correr, simplemente me compadecí. Era un tonto, un flojo, un poco agraciado, y en definitiva un inutil para obtener la felicidad, de modo que pase un par de años más, comiendo y durmiendo hasta que mi cuerpo se inflóY siendo adulto, encontré de nuevo el cuento del Rey Midas perdido en una de las cajas olvidadas en mi habitación. ¡Quisiera tener ese poder!, recuerdo que lo grité, y con una emocion increíble recorrí de nuevo el mundo buscando pergaminos con información para lograr mi cometido. Encontré tantos que absorbí inmediatamente su sabiduría. Solo dedicaba mis días a leer para obtener ese poder que tanto anhelaba. Sabia que con él llegaría a tocar la luna y la felicidad la tendría por fin.

El día que me cansé de correr por el mundo y contemplé a mi alrededor todo, descubrí en el reflejo de la luna la felicidad. Mi cuerpo habia establecido nuevamente su ritmo y mis ojos reflejaban la luz trémula de la luna, entonces recordé que no tenia que leer pergaminos para activar ese poder porque ese poder ya residia en mi. Confiado, comencé a tocar todo a mi alrededor y las flores, el lago, los arboles fueron transformados en oro a mi voluntad.
Creí que ese poder era la felicidad y comencé a tocar todo. Feliz era danzando en ese lugar transformando hasta los pequeños insectos en Oro, cuando de pronto escuché algo: un hermoso animal con un cuerno en la cabeza se acercaba. Era de color azul y pensé que era un caballo, pero recordaba que no son de color azul. Sin embargo era la creatura más hermosa que hubiera visto hasta ese momento en mi vida.
Por unos instantés olvidé la euforia por el redescubrimiento de mi poder y desee montar a ese majestuoso animal y fundirme en el azul de su cuerpo. Quise danzar con él por los bosques mientras su cuerno brillaba por la noche como un cristal de cuarzo en medio de una caverna. De modo que corrí ante él mientras me miraba con una compasión infinita: era el amor personificado. Cuando más feliz me sentía lo toqué para montarlo y en el momento mismo un duro animal de oro apareció en su lugar.
Cai sobre el piso. Lo miré estupefacto. Creí que era una pesadilla pero despues de frotar mis ojos comprendí que lo más hermoso nunca antes visto por mis ojos, lo habia convertido solo en oro. Llore por años. Envolví mis manos para no volver a experimentar eso. La tristeza me invadió tanto que crei morir, hasta que un día al regresar a ese lugar apacible, un viejo que caminaba por alli se acercó y me invitó a que le mostrara las manos.

Las toco y me sorprendió que él no fuera transformado. Pense que ese poder era una maldición y que por ello debería estar oculto. El viejo me dijo que solo necesitaba una cosa: la ley del tiempo.

“todo deseo se cumple, pero para evitar convertir todo en oro, los dioses crearon la ley del tiempo. De esa forma puedes escoger que deseas y que no. De ese modo puedes PENSAR si deseas convertir algo, o dejarlo como está. Eso amigo mio, es el mayor poder, el poder de la DECISION”.

Me miró y toqué otra flor que se transformó en oro inmediatamente.  Me dijo:

“No, no sabes controlar tu poder aun. Eres más irresponsable que un niño. La ley del tiempo hace que cuando toques las cosas no sean convertidas hasta que TU lo decidas de forma consciente y actives la emocion de tu cuerpo. De otro modo tocaras todo y nada cambiará.  En tu caso, sin ley del tiempo todo cambia inmediatamente”

El viejo me miró compasivamente y dijo que me daría un regalo.

“Este es mi regalo: La ley del tiempo. Piensa bien lo que deseas. Todo se cumple. Usa tu poder de creación de oro para ayudarte y ayudar a otros. Se feliz sin necesidad de oro. Se prudente con tu cuerpo. Se constante con tu alegria. Este es mi regalo”

Y me dio unos guantes.
 
 
 
 

 


1 Comment(s)

By eagl3 on August 21, 2008

Me gusto mucho esta historia. excelente mensaje!

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