Erase una vez un pequeño hombre que vivia constantemente preocupado y triste por el aspecto físico de su cuerpo.
Todos los días se miraba en el reflejo de los lagos y rios y no comprendia por qué la naturaleza le habia dado una nariz prominente y chueca, unas piernas arqueadas, un cabello grueso y una piel cubierta de imperfecciones. Todos los dias pasaba cerca de las mujeres que habitaban en el pequeño poblado de Citlabury esperando hacer cosas para agradarlas. Su deseo era tener una compañera a su lado.
Este hombre lanzaba gritos, y palabras que distaban mucho de agradar a las mujeres. Pensaba que el problema era su fealdad y cada dia se sentia menos valioso. Un día en su caminata solitaria por el río, decidio descansar un momento. Se sentó a mirar el fluir del agua y pidió con todo su corazón que llegara la solución para ser un hombre guapo y apuesto como los caballeros gallardos que habitaban en el reino. De ese modo apareció de pronto un mago. Era un hombre de edad avanzada que vestia una túnica de color gris. Se hablaba mucho de este mago en el bosque de Citlabury pero pocos lo habian visto, y cuando se presentó ante el pequeño hombre, éste quedó sorprendido. El mago le instó a tranquilizarse y platicó con él.
El pequeño hombre contó sus penas, sus preocupaciones, su tristeza. Le dijo que estaba al borde de la desolación. El mago con paz y tranquilidad le dijo que pensara en algo que pudiera él hacer para que el hombre fuera feliz. El hombre dijo
- Mago, si tan solo fuera gallardo, atractivo, fuerte, un cabello no tan aspero, mi vida sería perfecta. Estoy seguro que mi vida sería perfecta. Tendria la mujer que deseo y podria ayudar a otros que se sienten como yo.
El mago despues de pensarlo, decidió darle un regalo. Asi que tomó un pedazo de pergamino que guardaba celosamente en su vestimenta y se lo dio. El pequeño hombre miró que habia escrito una frase dentro y sorprendido miró al mago. Preguntó entonces:
- Oh mi señor, ¿ solo necesito hacer esto?.
El mago asintió y respondió:
- He guardado este pergamino por años y hoy soy lo que soy.
Con estas palabras el mago se fue por el bosque de forma tan silenciosa como había llegado.
A partir de los dias siguientes, el hombre comenzó a transformarse. De forma inexplicable fueron operando cambios milagrosos: su cuerpo cambio. Se corrigieron aquellas cosas que desde su perspectiva lo hacian un hombre feo. Pronto comenzó a caminar erguido, su cabello se volvió sedoso. La piel de su cara y cuerpo comenzó a ser suave y agradable. Sus dientes se enfilaron en perfecta armonia. En menos de 2 meses el hombre era diferente. Cada vez que miraba su reflejo en el lago bendecía la perfección de su rostro y de todo su cuerpo, y con esta confianza el hombre consiguió rapidamente un trabajo de herrero. Se sentia tan pleno que pronto fue llamado a trabajar en el castillo del reino porque sus herrajes eran unicos y especiales. Alli su condicion economica mejoró. Pronto comenzó a malgastar el dinero en placeres: acudia a las tabernas, se acostaba con muchas mujeres, maltrataba a los animales. Pronto se dio cuenta que todo el mundo estaba a sus pies.
Un buen día, cuando este pequeño hombre, que ya era un gallardo caballero, corria por los bosques para alcanzar a una bella cortesana, sintio que su corazón comenzaba a agitarse demasiado. Aun asi, alcanzó a esta mujer y decidio consumar el acto amoroso. Despues de ello, la mujer comenzó a reirse. Se burló de él. Hasta ese momento el hombre cayó en la cuenta que se había encontrado con una bruja que le habia robado toda la vitalidad. De ese modo el hombre quedó alli tirado, mientras la bruja salia de la escena con una gran sonrisa…
Para su fortuna llegó de nuevo el Mago. Le curó las heridas y por varios dias estuvo en una cabaña en el bosque. El hombre al sentirse recuperado hablo de nuevo con el mago preguntando el por qué de aquella desgracia. El mago solo contestó:
- Porque olvidaste aplicar el contenido del pergamino.- Dijo el mago
- Pero lo hice cada día!- Contestó el hombre
- Lo hiciste cada día, pero cuando te sentiste un hombre diferente lo olvidaste. Dejaste que tu propia vanidad te condujera y ahora estos son los resultados.
- Qué puedo hacer ahora? quiero vivir! quiero ser feliz!- gritó el hombre
El mago contestó:
- Solo sigue el contenido del pergamino.
El mago abandonó la cabaña. El hombre salio de alli y fue a su cabaña a buscar el pergamino polvoso que había abandonado tan pronto había notado los cambios en su cuerpo. Cuando lo leyó de nuevo comprendió lo que dijo el mago. Con lagrimas en los ojos agradeció la sabiduría que contenía ese regalo, y retomó su aplicación.
Muchos años después, un hombre viejo con un caminar ligero, con una sonrisa increible, con una fuerza espiritual ejemplar caminaba por los bosques de Citlabury. Alli encontró a otro hombre borracho cerca del río. Le ayudó a incorporarse y se quedó a escucharle. El hombre le contó la infelicidad por la que vivia y dijo que había pedido a Dios ayuda .
Este hombre viejo se recordó asi mismo muchos años antes cuando encontró al mago. Entonces sacó de su túnica verde un pergamino que regaló con gusto al hombre. Le dio una sonrisa, y con dulzura se alejó
El hombre borracho alcanzó a leer una preciosa escritura plasmada en el pergamino viejo que decía :
“Hoy decido ser feliz”
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